05  de Marzo del 2024

En el dinámico escenario legal contemporáneo, la complejidad de los casos exige a los abogados una comprensión integral de diversas disciplinas. Más allá de la especialización tradicional, la capacidad de ofrecer asesoría jurídica completa se ha convertido en un activo fundamental.

La función del Abogado en los negocios no solo debe estar dirigida al análisis de los puntos de orden legal, cualquiera sea la figura jurídica en que se gobierne la relación entre las partes. El ejercicio del asesor legal debe ir mas allá, y el horizonte de la asesoría no debe salir sólo de las páginas legales. Este debe concentrarse en los aspectos sustanciales del negocio y sus particularidades condicionales del mismo, como son las obligaciones de las partes en su descripción operacional, los modos y tiempo de cumplirlas, las condiciones que se puedan presentar en la marcha o ejecución del contrato, y las posibles circunstancias de orden externo, no en eventos de fuerza mayor o caso fortuito, que puedan alterar las condiciones en que las partes puedan cumplir esas obligaciones, y muy especialmente diseñar y regular los mecanismos para que las partes puedan ajustar las formas y necesidades de modificación de los contratos iniciales para que tengan efectivo cumplimiento los intereses de cada parte en la ejecución plena del contrato.

La función del asesor, no se puede lograr si éste no está en pleno conocimiento del tipo de negocio en que participa con su asesoría legal, y para ello antes que planear sus actividades legales, debe entender por explicación de su cliente, las particularidades del negocio, no como un cuento para su quehacer, sino para entender como opera en el tiempo la relación de su asesorado con su parte negocial, a tal punto, que el asesor pueda explicar antes de crear la estructura contractual, las contingencias actuales y futuras de esa nueva relación a regular en cualquier tipo de documento legal.

Así adquiere más importancia o relevancia para el asesorado la función del abogado, no como redactor de un documento, pues a pesar de su mejor inventiva, esta debe ajustarse desde el inicio al caso concreto que está actuando, y de parte de los abogados educamos a los potenciales clientes en la cultura que, el Derecho es una parte tan importante en la estructuración de la negociación, como lo son, las otras especialidades que se requieren para sustentar y dar estabilidad a una relación comercial, que además de ser de interés de ambas partes, deben representar para las mismas las ganancias que proyecta obtener, sin romper además, y es función principal de los abogados, el equilibrio contractual entre las partes en la negociación, que debe promoverse y buscarse.

En conclusión, la demanda de abogados con conocimientos integrales es más apremiante que nunca en nuestro cambiante panorama legal. La capacidad de ir más allá de las fronteras de la especialización y entender la interconexión entre diversas áreas del derecho no solo enriquece la calidad de la asesoría legal, sino que también potencia la capacidad de los profesionales para abordar los desafíos emergentes. En un mundo donde la complejidad jurídica se entrelaza con la evolución constante de la sociedad y la tecnología, los abogados con enfoque integral se convierten en catalizadores de soluciones eficaces y adaptativas.

Luis Alfonso Mora Tejada

Socio Fundador
Mora Abogados